Internet, juventud y pol铆tica en tiempos de Kirchner

Los avances de la t茅cnica condicionan la pol铆tica. La pol铆tica de masas, por ejemplo, es resultado del acelerado proceso de urbanizaci贸n de entreguerras, las presiones por la ampliaci贸n de los derechos sociales y la masificaci贸n de los partidos, pero tambi茅n de los grandes progresos producidos en las primeras d茅cadas del siglo XX, bajo el impulso del cine, en la tecnolog铆a del altavoz, sin cuya ayuda los discursos de Mussolini o Per贸n nunca hubieran llegado a sus destinatarios. El altavoz es la base t茅cnica de lo que Daniel L贸pez G贸mez (Tecnopol铆tica del sonido) define como 鈥渢ecnolog铆as sonoras de convicci贸n鈥, aquellas que operan produciendo masa, esto es, sujetos colectivos organizados, con l铆mites internos y externos claros, que componen un colectivo capaz de escuchar al l铆der y proyectar sus fuerzas hacia un 煤nico fin. La mejor analog铆a es la del director de orquesta, que no s贸lo llega al o铆do sino que incluso controla los cuerpos de quienes escuchan: por eso la gente tose, se mueve y se despereza en los intervalos.



Pregunta
驴C贸mo est谩 afectando el boom de las nuevas tecnolog铆as a la pol铆tica? 驴Cu谩l es la influencia real de Internet y sus mil derivaciones 鈥搇as p谩ginas y los blogs, los foros virtuales, las redes sociales tipo Facebook o Twitter鈥? 驴Y qu茅 pasa con todo esto en la Argentina de hoy?

Nuevos j贸venes
Vivimos en lo que Manuel Castells define como 鈥渟ociedad red鈥, en la que cada vez m谩s cosas 鈥揹esde las instituciones de la Uni贸n Europea y los flujos financieros globales al tr谩fico de drogas鈥 funcionan bajo esa forma. En este nuevo contexto, que es global pero que asume caracter铆sticas propias en cada pa铆s, las nuevas tecnolog铆as est谩n redefiniendo a los sujetos, en particular a los j贸venes, que nacieron en ellas y se mueven por all铆 como pez en el agua.

Cito desordenadamente algunas de las caracter铆sticas compiladas por Sergio Balardini en Impacto y transformaciones de la cultura escolar ante la inclusi贸n de las nuevas tecnolog铆as (Flacso). Los j贸venes, se帽ala Balardini, viven el ciberespacio con comodidad, como si estuvieran en su casa, lo que ha generado un fen贸meno in茅dito: por primera vez en la historia saben cosas que sus padres, a menudo tecnof贸bicos, directamente ignoran (les ense帽an, por ejemplo, a usar la computadora).

Pero adem谩s desarrollan nuevas habilidades, como la capacidad de procesar mucha informaci贸n de manera r谩pida (en esto los videojuegos, tan injustamente denostados, son una gran escuela) o de moverse en lenguajes no lineales: el mundo de los hipertextos supone el corte con la secuencialidad serial y la apertura de varios rumbos diferentes, lo que implica una diluci贸n de las jerarqu铆as de lectura cl谩sicas (centro-margen) en pos de direcciones m煤ltiples. Se construyen as铆 discursos m谩s horizontales a partir de diversos retazos, en los que el texto muchas veces funciona como auxiliar, como si sirviera para esclarecer algo que ha sido experimentado primero como imagen.

Hay m谩s informaci贸n (demasiada, como en la canci贸n de The Police: 鈥淭oo much information/ running through my brain/ Too much information/ driving me insane鈥); la clave ya no es su acceso sino la capacidad de jerarquizarla y ordenarla, es decir el filtro. Adem谩s, el ciberespacio crea una sensaci贸n de proximidad espacio-temporal, como si las cl谩sicas categor铆as se achicaran, y abre la posibilidad de realizar varias actividades a la vez: hablar por tel茅fono, mirar la tele, chatear y comer una manzana. Como se帽ala Balardini, la vieja frase de los padres, que por alg煤n motivo Serrat no incluy贸 en su insoportable canci贸n sobre los hijos, pierde sentido: 鈥淣o est谩s prestando atenci贸n鈥 ya no significa absolutamente nada.

Brecha digital
Seg煤n los 煤ltimos datos, la banda ancha llega en Argentina al 40 por ciento de los domicilios, y el acceso de los j贸venes 鈥揺n sus casas o locutorios鈥 es casi total. Esto significa que la brecha digital no es tal, o al menos no se ha convertido en la fosa que muchos tem铆an a principios de los 鈥90. Internet se ha democratizado, por los avances tecnol贸gicos pero tambi茅n 鈥揳tenci贸n anticapitalistas鈥 por el mercado: la superaci贸n permanente de la industria del hardware, impulsada por el tecno-snobismo de la clase media, empuja a la baja del precio de las m谩quinas usadas, f谩cilmente reciclables para los locutorios o cibercaf茅s de los barrios populares.

Este problema es reemplazado por otro: la calidad en la navegaci贸n. Ahora lo crucial no es estar conectado o no. Pr谩cticamente todos los j贸venes lo est谩n, aunque la distancia aumenta entre los adultos, donde s铆 pesan las diferencias de clase. Ahora lo central es c贸mo y para qu茅 se usa la red: los j贸venes de clase media 鈥搎ue cuentan con PC en casa, banda ancha, un ambiente c贸modo, etc.鈥 tienen m谩s opciones de navegaci贸n: participan en comunidades virtuales, crean p谩ginas y blogs, bajan video y m煤sica sin que nadie los apure. Las investigaciones revelan que los j贸venes de los sectores populares, que se conectan de manera m谩s precaria, tienen menos posibilidades de interactividad. El Plan Conectar Igualdad puede ser clave para enfrentar estas diferencias.


Algunos impactos pol铆ticos
La expansi贸n de las nuevas tecnolog铆as est谩 modificando la pol铆tica y redefiniendo la democracia. 驴C贸mo? Se帽alemos, antes que nada, dos efectos f谩cilmente identificables. El primero es tecnocr谩tico: la red permite mejoras de eficiencia y tiempo y abre nuevas oportunidades de gesti贸n, como la posibilidad de hacer tr谩mites en l铆nea, elevar reclamos puntuales a las autoridades e incluso crea instancias 鈥損or cierto muy limitadas鈥 de autocontrol comunitario, como el programa lanzado por el gobierno porte帽o para que los vecinos denuncien con fotos a los infractores.

El segundo efecto son las movilizaciones espont谩neas en momentos de crisis. Tras los atentados en Espa帽a del 11 de marzo de 2004, el gobierno del Partido Popular se apur贸 a responsabilizar a la ETA, consciente del posible impacto electoral de la noticia en las elecciones que se realizar铆an tres d铆as despu茅s. A las pocas horas, sin embargo, comenz贸 a circular la versi贸n de que los ataques hab铆an sido cometidos por terroristas isl谩micos (el gobierno de Aznar hab铆a enviado tropas a Medio Oriente). Miles de manifestantes, reunidos espont谩neamente mediante cadenas de mensajes de texto y mails, marcharon a la sede del PP para protestar por la versi贸n oficial, que tuvo que ser desmentida y termin贸 cost谩ndole a Rajoy las elecciones.

Otro caso de movilizaciones espont谩neas convocadas mediante SMS y mails fue el de Honduras, donde los partidarios de Mel Zelaya organizaron varias manifestaciones en defensa del presidente depuesto. En ambos casos, las nuevas tecnolog铆as contribuyeron a romper el cerco desinformativo.

Pero m谩s all谩 de las nuevas posibilidades de gesti贸n y convocatoria espont谩nea, no resulta sencillo analizar los efectos de las nuevas tecnolog铆as en la pol铆tica. 驴Permitir谩n acaso acercanos a la utop铆a de la democracia directa?

En una primera mirada, dar铆a la sensaci贸n de que la red puede encoger inmensos territorios hasta convertirlos en peque帽as aldeas suizas y, al hacerlo, concretar el sue帽o de la decisi贸n colectiva e instant谩nea de todos los ciudadanos. Pero conviene andar con cuidado. Como sostiene Gilberto Dupas (Nueva Sociedad N潞 196), el bien com煤n, fin 煤ltimo de cualquier democracia, no es nunca la simple suma de los puntos de vista individuales. La democracia exige procesos de deliberaci贸n que llevan cierto tiempo y que requieren un desplazamiento de los individuos del espacio privado al espacio p煤blico, donde se reconocen libres e iguales y se convierten en ciudadanos. Las nuevas tecnolog铆as pueden ayudar a conectar pero tambi茅n aislar, reforzar la dispersi贸n. O pueden conectar al individuo social y culturalmente, pero no pol铆ticamente. La idea de la plaza publica a un click de distancia es una pavada.

Argentina
El nuevo protagonismo de los j贸venes se nota en las tomas de los colegios y la marcha por la Noche de los L谩pices, y por supuesto en el acto en el Luna Park. 驴Emerge una nueva militancia? En notas anteriores se帽alamos la dificultad del Gobierno para dar cuenta de este fen贸meno y profundizarlo mediante pol铆ticas espec铆ficamente orientadas a la juventud (desde planes de primer empleo hasta programas para enfrentar el drama del embarazo adolescente).

Tambi茅n resulta interesante invertir los t茅rminos del razonamiento: los j贸venes de hoy, socializados en las nuevas tecnolog铆as y portadores de las caracter铆sticas se帽aladas al comienzo de esta nota, 驴qu茅 le aportan al kirchnerismo? Alguien dir铆a: ah铆 est谩 el acto en el Luna Park. Fue impactante, por cierto, por su masividad y su entusiasmo, aunque tambi茅n es verdad que Hugo Moyano puede hacer uno igual, o m谩s masivo, en dos o tres d铆as. Otro caso interesante es el de la liga de blogueros nac & pop: contracara de Carta Abierta, en cuyas asambleas prevalecen los sesentones setentistas, los blogueros discuten la coyuntura con inteligencia y frescura. La ausencia de militancia virtual de otros partidos confirma que es necesario 鈥渁lgo de pol铆tica鈥 para sostener este tipo de esfuerzos. 驴O alguien ha visto un blog que defienda las ideas de De Narv谩ez?

Pero no se trata de plantear la militancia cl谩sica versus la militancia virtual (ambas se retroalimentan y los protagonistas probablemente se superpongan), sino de buscar pistas acerca del lugar de la juventud en tiempos de Kirchner. Si en los 鈥70 la JP radicaliz贸 al movimiento, condicion贸 al l铆der y hasta pens贸 en disputarle la conducci贸n (hasta que fue expulsada de la plaza); si en los 鈥80 la Coordinadora aggiorn贸 un partido de viejos y lo conect贸 con las masas universitarias, la pregunta que cabe formularse hoy es por el rol hist贸rico de la juventud. En suma, 驴qu茅 es lo nuevo que le aporta la juventud kirchnerista al kirchnerismo?